Señales: caída de rendimiento, boquillas con patrón irregular, incremento de ΔP o zonas “secas”.
Cómo evitarla: controla sólidos en el tanque (purga + reposición), evita sobresaturación y revisa filtración en la línea de recirculación. En mantenimiento scrubber, la inspección de boquillas y líneas es crítica.
Señales: nivel errático, arrastre de gotas, separación deficiente, variación de presión.
Cómo evitarla: estabiliza la química (sin “sobre-dosificar” reactivo), identifica si tu proceso genera tensioactivos/aceites y usa control de nivel + antiespumante solo cuando aplica. Un buen separador de niebla también reduce arrastres.
Señales: olores intermitentes, resultados inconsistentes, consumo de reactivo fuera de control.
Cómo evitarla: mantén caudal de recirculación estable, boquillas limpias y parámetros operativos dentro de rango (pH/condiciones del licor según tu proceso). La operación scrubber debe ser repetible, no “a ojo”.